La publicidad de servicios sanitarios no se rige por las mismas reglas que la de un restaurante. Además de la normativa general de publicidad y competencia desleal, las clínicas dentales están sujetas a la normativa sanitaria autonómica, al RGPD y a los códigos deontológicos de los colegios profesionales. Ignorarlo puede acabar en expediente, y las cuantías no son simbólicas.
Esto no es asesoramiento jurídico —para eso está el colegio profesional o un abogado especializado—, pero sí un mapa de los puntos donde más clínicas tropiezan.
Los cuatro errores más frecuentes
1. Prometer resultados
Expresiones del tipo resultados garantizados o sin dolor aplicadas de forma absoluta son problemáticas: ningún tratamiento sanitario admite garantía de resultado. La alternativa correcta es describir el procedimiento, los rangos habituales y los factores que influyen.
2. Antes y después sin consentimiento ni contexto
Publicar imágenes de pacientes exige consentimiento expreso, específico para publicidad, documentado y revocable. Varias comunidades autónomas restringen además el uso de imágenes de resultados en publicidad sanitaria, y en algunos casos lo prohíben. Antes de montar una galería de casos conviene comprobar qué dice la normativa de tu comunidad.
3. Comparaciones y descalificaciones
Afirmar que se es la mejor clínica de o comparar con competidores sin datos objetivos y verificables entra en terreno de publicidad engañosa o competencia desleal. Los superlativos sin respaldo son fáciles de denunciar y difíciles de defender.
4. Promociones que incentivan tratamientos innecesarios
Las ofertas de tipo 2×1, los sorteos de tratamientos o los descuentos por captar a un amigo chocan con el principio de que la indicación debe ser clínica, no comercial. Es uno de los puntos que los colegios profesionales vigilan más de cerca.
Lo que sí puedes comunicar, y mucho
- Tu formación, especialización y años de experiencia, siempre que sean acreditables.
- La tecnología con la que trabajas y qué aporta al paciente.
- El proceso: cómo es la primera visita, cuántas sesiones, qué seguimiento hay.
- Contenido educativo sobre prevención, síntomas y opciones de tratamiento.
- Precios y condiciones de financiación, expresados con claridad y sin letra pequeña.
- Opiniones reales de pacientes en plataformas públicas, respondidas sin revelar datos clínicos.
El detalle que casi todos olvidan
Responder a una reseña negativa confirmando que esa persona fue paciente, o mencionando su tratamiento, es una cesión de datos de salud. Aunque el paciente lo haya contado él mismo en público, la clínica no puede confirmarlo. La respuesta correcta agradece el comentario, lamenta la experiencia y traslada la conversación a un canal privado, sin confirmar ni desmentir nada.
Una regla práctica
Si un mensaje publicitario no lo firmaría un profesional delante de la comisión deontológica de su colegio, no debería publicarse. Es una prueba sencilla que evita la mayoría de los problemas y que, además, suele producir una comunicación más creíble.




